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Futurismo: Qué es, orígenes y artistas más importantes

Futurismo: origenes y artistas más importantes

Hoy nos acercamos a un movimiento artístico que hizo tambalear los cimientos de lo que se consideraba arte hasta entonces y que buscó mostrar los profundos cambios que sacudían a las sociedades de los albores del siglo XX, siglo este repleto de convulsiones políticas y militares, sociales y económicas que no dejarían indiferentes a los artistas: más bien al contrario, estos adalides se encargarían de reflejar los tempestuosos vaivenes de su tiempo a golpe de brocha, lienzo y pluma. Hoy buceamos en torno al Futurismo.

¿Qué es el Futurismo?

El Futurismo fue un movimiento artístico de principios del siglo XX que encontró su máximo apogeo en Italia en el que se buscaba el carácter protagónico de la velocidad y de la energía, del poder y el dinamismo de la vida moderna, así como la profunda inquietud que recorrerían todos los estratos de la sociedad en el alumbramiento del nuevo siglo que traía consigo importantes cambios e innovaciones.

A lo largo del segundo decenio del siglo XX, la influencia del movimiento se extendió hacia las afueras de las fronteras italianas, alcanzando la mayor parte de Europa, sobre todo haciendo acto de presencia en la vanguardia rusa. Los resultados más importantes del movimiento tuvieron lugar en las artes visuales y en la poesía.

futurismo: locomotora

Orígenes del Futurismo: El Manifiesto de Marinetti

El término futurismo como tal apareció por vez primera en la vida pública el 20 de febrero de 1909, cuando el diario parisino Le Figaro publicó un manifiesto del poeta y editor italiano Filippo Tommaso Marinetti.

Marinetti se encargaría de acuñar la palabra Futurismo con el fin de descartar el arte del pasado y celebrar el cambio, la innovación y la originalidad en la cultura y la sociedad. El manifiesto de Marinetti, entre otras cosas, alababa la nueva tecnología del automóvil y la belleza de su velocidad, potencia y movimiento.

Con grandes dosis de violencia, pidió el repudio radical de los valores tradicionales y la destrucción de las instituciones culturales como los museos y las bibliotecas. La retórica del manifiesto era apasionada y su intención se ubicaba muy lejos de la paz y la concordia; su tono agresivo tenía la intención de inspirar la ira y despertar la controversia.

futurismo: el ciclista

Pintura, escultura y arquitectura futurista

Un grupo de jóvenes pintores de Milán se sintieron profundamente inspirados ante las palabras del manifiesto de Marinetti; se trataba de Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo, Giacomo Balla y Gino Severini, quienes, a raíz de este reclamo publicaron varios manifiestos sobre la pintura en 1910. De esta manera, y siguiendo los pasos de Marinetti mostraron su desprecio hacia las tradiciones artísticas del pasado y alabaron la originalidad y la innovación.

Si bien es cierto que todavía no trabajaban de manera concreta en lo que se convertiría en el estilo futurista, el grupo solicitaba que los artistas se involucraran emocionalmente en la dinámica de la vida moderna. Tenían la firme intención de representar visualmente la percepción del movimiento, la pasión de la velocidad y la ligereza del cambio.

Para tal fin, los pintores futuristas adoptaron una técnica cubista que buscaba reflejar diversas vistas de un objeto al mismo tiempo; sin embargo, no tenían la intención de detenerse en ese paso: ellos irían un paso más allá que los cubistas al tratar de mostrar el propio movimiento del objeto, de manera que sus obras suelen incluir repeticiones espaciales rítmicas de los contornos de un objeto durante el tránsito. Un buen ejemplo de este objetivo es la obra «Dinamismo de un perro con correo» (Balla, 1912), en el que es posible observar el trote de un perro sachicha: para ello, el artista representa al animal en una especie de desenfoque a base de múltiples imágenes superpuestas.

futurismo: perro con correa

Las pinturas futuristas, así, se alejan de las obras cubistas en otros aspectos importantes que hay que tener en cuenta. Para empezar, los propios temas de las obras: mientras que los cubistas preferían las naturalezas muertas y los retratos, los futuristas optaban, en su lugar, por temas como automóviles y trenes a alta velocidad, ciclistas de carreras, bailarines, animales y multitudes urbanas. Además, en el caso de las obras futuristas se preferían los colores brillantes y pasionales, al contrario de las elecciones más pobres en color de los cubistas; en lo que se refiere a las composiciones, los futuristas se alejarían definitivamente de los cubistas al reflejar puro dinanismo y revuelo, imágenes sumamente agitadas en las que los retratados se verían convulsionados y zarandeados en una danza exquisita y violenta.

Boccioni también se interesaría por la escultura, publicando un manifiesto sobre este tema en la primavera de 1912. Los eruditos tienen el convencimiento de que llevó a la práctica sus teorías de una manera mucho más concreta en dos esculturas: Development of a Bottle in Space (1912), en la que representaba los contornos interiores y exteriores de una botella, y Unique Forms of Continuity in Space (1913), en la que una figura humana no se representa como una forma sólida, sino que está compuesta por los múltiples planos del espacio por los que se mueve la figura.

Otro de los grandes campos artísticos en los que se abonarían eficazmente los fundamentos del futurismo sería el de la arquitectura. Antonio Sant’Elia sería el nombre destacado que llevaría a cabo un manifiesto futurista acerca de la arquitectura en 1914. Sin duda, este artista y su mirada visionaria, adelantada a su época, dejó tras de sí interesantes e imaginativos planes arquitectónicos del siglo XX; en ellos, Sant’Elia esbozaría ciudades muy mecanizadas y afilados rascacielos modernos mucho más propios del siglo XXI que de los inicios del 1900.

Futurismo: Plano de Antonio Sant'Elia

El servicio militar de 1916, dos años después del inicio de la primera Guerra Mundial, acabaría con la vida de Boccioni y de Sant’Elia, los dos artistas más importantes y con mayor talento del grupo de autores futuristas, lo que, junto con el impacto emocional de la Gran Guerra y unido a la disgregación general del grupo que siguieron sus propios caminos, pondría punto final a uno de los movimientos con mayor fuerza (visceral y expresiva) de la historia de las artes visuales.