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Romanticismo: Origen, características y autores más importantes

El romanticismo conformó todo un período cultural, artístico y literario que comenzó en Europa en las postrimerías del siglo XVIII y se refiere a la actitud o la orientación intelectual que caracterizó a muchas obras de la literatura, la pintura, la música, la arquitectura, la crítica y la historiografía en la civilización occidental hasta mediados del siglo XIX.

Origen del estilo romántico

Tal y como hemos señalado en nuestra introducción, el Romanticismo se desarrolló en Europa a partir de finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX en un contexto histórico marcado por el ascenso imparable de la burguesía y los ideales de igualdad, libertad y fraternidad ondeando en plena Revolución Francesa.

El modelo clásico recibiría, a partir de este momento, el rechazo por parte de los artistas románticos. Se deja sentir, de este modo, una ruptura que no va a ser sino el reflejo de una búsqueda incesante por una producción original, alejada lo máximo posible de las imitaciones y los clichés propios de los siglos precedentes; se va a tender a buscar la inspiración en mitos propios.

romanticismo: características más importantes

Además, se va a rechazar el «normativismo», es decir, la sucesión interminable y encorsetada de reglas y disciplinas de la estética anterior: a partir de este momento, las producciones creativas se van a asentar, sobre todo, en la libertad creativa. Otra muestra más de esta ruptura va a venir de  la mano de la elección de los temas: se apuesta por temas locales en lugar de los grandilocuentes temas universales de la antigüedad. Esta reorientación hacia lo local (con el análisis de la historia, del paisaje y de las costumbres regionales como telón de fondo) influirá, a nivel político, en un auge de los nacionalismos.

¿Qué es el Romanticismo? Características más importantes

El romanticismo puede verse como un rechazo de los preceptos de orden, calma, armonía, equilibrio, idealización y racionalidad que caracterizaban al clasicismo en general y al neoclasicismo de finales del siglo XVIII en particular. También fue en cierta medida una reacción contra la Ilustración y contra el racionalismo del siglo XVIII y el materialismo físico. El romanticismo enfatizó lo individual, lo subjetivo, lo irracional, lo imaginativo, lo personal, lo espontáneo, lo emocional, lo visionario y lo trascendental.

Entre las características del romanticismo se encontraban las siguientes:

  • Una apreciación más profunda de las bellezas de la naturaleza;
  • una exaltación general de la emoción por encima de la razón y de los sentidos por encima del intelecto;
  • un repliegue sobre el yo y un examen más profundo de la personalidad humana y sus estados de ánimo y potencialidades mentales;
  • una preocupación por el genio, el héroe y la figura excepcional en general, y un enfoque en sus pasiones y luchas internas;
  • una nueva visión del artista como creador supremamente individual, cuyo espíritu creativo es más importante que la estricta adhesión a las normas formales y los procedimientos tradicionales;
  • un énfasis en la imaginación como puerta de entrada a la experiencia trascendente y la verdad espiritual;
  • un interés obsesivo en la cultura popular, los orígenes culturales nacionales y étnicos y la época medieval;
  • y una predilección por lo exótico, lo remoto, lo misterioso, lo extraño, lo oculto, lo monstruoso, lo enfermo e incluso lo satánico.

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El Romanticismo en la Literatura

El Romanticismo literario fue un movimiento que se inició en el ocaso del siglo XVIII en Europa en un momento marcado por el abandono, por parte de algunos escritores, de las reglas tradicionales de estilo y composición de los autores clásicos. En su lugar, estos artistas literarios buscaron la inspiración para sus escritos en la naturaleza y sus textos se embadurnaron del sufrimiento amoroso escrito desde un punto de vista íntimamente personal y colmado de melancolía; en líneas generales, podemos decir que la literatura romántica conformó una manera de desahogo emocional por parte de los escritores.

Esta nueva tendencia literaria prendió su mecha en Alemania de la mano de Hegel, Schelling y Fichte, filósofos del idealismo clásico (también conocido como romanticismo filosófico) y se extendió, poco después, por Francia e Inglaterra, entre otros países. Los escritores, borrachos de nostalgia, volvían sus rostros y sus plumas a los tiempos medievales -nacimiento de muchas naciones- y a la localía, admirando con pasión a los héroes y las tradiciones populares propias de cada territorio y oponiéndose frontalmente a la cultura aristocrática vigente en aquel momento.

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El Romanticismo en la Política: Auge del Nacionalismo

Los artistas románticos protagonizaron gran parte de sus producciones artísticas con el honroso y admirable acto de nacimiento de las naciones: de este modo, exaltaron la naturaleza patria, la creación del héroe nacional y el nostálgico retorno al pasado histórico.

Asimismo, la naturaleza también es objeto de admiración en el arte romántico. Se aprecia como una extensión de la patria o refugio a la vida agitada de los centros urbanos del siglo XIX. Todo esta expresión artística tuvo su reflejo en la política, época esta de las grandes revoluciones (especialmente la francesa y la americana) y su búsqueda por desprenderse del viejo y caduco orden clásico de las encorsetadas monarquías absolutistas y abrise paso a los nuevos tiempos enmarcados en las grandes consignas de la libertad.

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La Música en el Romanticismo

Uno de los campos artísticos más prolíficos del Romanticismo se puede encontrar en la música, terreno en el que los artistas románticos encontraron la forma de expresión idonea para sus inquietudes espirituales. De esta manera, uno de los mejores exponentes musicales lo encontramos en Beethoven, claro ejemplo de la ruptura con el clasicismo, si bien no es considerado plenamente romántico, y las composiciones de Brahms, Schumann, Schubert y Chopin, ya románticas del todo.

Muy unido al epígrafe anterior, los compositores románticos retrataron sin igual los sentimientos nacionalistas de los avatares de los héroes nacionales, como es el caso de las óperas de Wagner o de Verdi.

Autores más importantes del arte romántico

  • Francisco José de Goya y Lucientes (1746-1828) fue un famoso pintor y grabador español, si bien ha pasado a la Historia con el nombre de Francisco de Goya. Su arte se caracterizaba por una mitología poblada por sueños y pesadillas, seres deformes y colores oscuros. Sobresalió por su exquisito manejo del arte de la caricatura. Sus temas estaban protagonizados por retratos de personalidades de la corte española y de personas del pueblo, los horrores de la guerra, la acción incomprensible de monstruos, escenas históricas y la lucha por la libertad.
  • William Blake (1757-1827) se trató de un artista inglés que vivió durante la Ilustración y la Revolución Industrial en Inglaterra. Poeta, pintor y grabador, ilustraba sus propios libros y llenaba sus lienzos de la gran fuerza visionaria de su inspiración poética y lingüística; muy importante su contribución a la renovación de la sensibilidad típica del arte romántico.
  • Caspar David Friedrich (1774-1840) fue un magnífico pintor alemán que admiraba por encima de todas las cosas la naturaleza; la observaba con atención y después se encargaba de representarla en sus cuadros, no desde un punto de vista objetivo, sino que aplicaba en sus producciones toda la subjetividad emocional que le inspiraba a través de símbolos, como la figura de espaldas, las nubes, la niebla y el horizonte.
  • José Mallord Guillermo Turner (1775-1851) fue un pintor inglés, considerado por algunos como uno de los precursores de la pintura moderna, especialmente por sus estudios del color y de la luz. Turner se encargó de representar la naturaleza a través del estudio de la luz reflejada en ella, para, de esta manera, tratar de describir la atmósfera del paisaje.
  • John Constable (1776-1837) fue otro de los grandes pintores que alumbró Inglaterra; Constable, a diferencia de Turner, trató de retratar una naturaleza íntima y serena, muy ligada a los lugares donde nació y creció el artista junto a su padre. Muchos elementos de sus paisajes fueron motivos comunes de la vida cotidiana de Constable como los molinos de viento, o las barbacas repletas de cereales.
  • Jean-Louis André Théodore Géricault (1791- 1824) fue un pintor francés cuyos cuadros tempranos se caracterizaron por una fuerte admiración por los cánones neoclásicos. Una vez prestado el servicio militar, Géricault viajaría a Italia, lugar en el que quedaría profundamente prendado de las obras de Rafael y Miguel Ángel, a los que estudiaría con ahínco. En 1817, inició lo que sería su obra maestra: La Balsa de la Medusa.
  • Eugène Delacroix(1798-1863) quizá sea el más importante representante del romanticismo francés. Sus obras presentan un marcado caracter político, muestra de su elevado compromiso con la época que le tocó vivir. Además, es digno de admirar su particular uso de los colores, de las luces y de las sombras, dándonos la sensación de gran movimiento. Solía hacer uso de las alegorías y las representaciones simbólicas como protagonistas de sus cuadros.