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Blog de historia del arte

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Napoleón Bonaparte

Napoleón entronizado de Ingres

Napoleón en su trono imperial, como es conocida esta obra, es una de las singulares representaciones del general francés.

A diferencia de los numerosos retratos conservados que se hicieron de Napoleón en vida, éste es uno de esos ejemplos que no partieron como iniciativa del general, sino que fue el propio artista el que por iniciativa propia compuso y pintó la obra, lo que le permitió concebirla de una forma mucho más libre que lo hubiera podido hacer si hubiera sido encargada por el propio Napoleón. Seguir leyendo “Napoleón entronizado de Ingres”

Bonaparte cruzando los Alpes de Paul Delaroche

En la #píldoradearte anterior vimos un cuadro que trata el mismo tema que el que hoy nos ocupa pero que a simple vista parece tratarse de algo completamente distinto.

Apenas separan 50 años a estas obras y ya vemos que se trata de concepciones temáticas y estéticas diametralmente opuestas en una representación que pretende capturar un mismo acontecimiento. Seguir leyendo “Bonaparte cruzando los Alpes de Paul Delaroche”

Napoleón Cruzando los Alpes de David

También conocido como “Napoleón en el paso de San Bernardo”, esta obra de la que he tenido ocasión de contemplar tres de las cinco versiones que existen de la misma es, junto a los retratos ecuestres de Velázquez, una de las obras maestras del retrato ecuestre de toda la historia del arte universal.

Este retrato es un claro ejemplo de las obras que Napoleón encargó a David para engrandecer su figura, como ya lo viéramos en la coronación del emperador. Seguir leyendo “Napoleón Cruzando los Alpes de David”

Napoleón visita a los apestados de Jaffa de Gross

Bonaparte visitando a los apestados de Jaffa
Jean Antoine Gross. 1804. Óleo sobre lienzo. 715 x 523. Musée du Louvre. París
Foto: Wikimmedia

Napoleón con los apestados de Jaffa es, junto a a batalla de Eylan, una de las mejores obras del pintor neoclásico que anticipó el prerromanticismo: Jean Antoine Gross.

La pintura nos muestra al emperador Napoleón entre los apestados, bajo un escenario arquitectónico medieval, que podemos apreciar en los arcos de ojivales de inspiración gótica y los de herradura y los minaretes del fondo, tomados de la arquitectura musulmana.

Al fondo y en lo más alto de una construcción que hay en las montañas del fondo, ondea una bandera francesa como prueba de su dominio sobre la ciudad.

Gross era discípulo de Jacques Louis David, su maestro, de quién aprendió los presupuestos de la pintura neoclásica, que desarrolló en obras como ésta que anticiparon los presupuestos estéticos del romanticismo.

Pinta a Napoleón en el centro y lo representa en el momento de acercarse y tocar el bubón de uno de los enfermos, lo que sin duda es una interpretación atrevida de una escena que nunca sucedió y que le sirvió al pintor para resaltar la figura del emperador, a quién todos quieren ver y tocar, como si de un curador o ser milagroso se tratara.

En el momento de tocar al apestado, su acompañante se tapa la boca simbolizando el asco, el mal olor y el elevado riesgo de contagio de la enfermedad de estos personajes: la peste. Este personaje era el médico jefe del ejército, René-Nicolas Dufriche, más conocido como Desgenettes.

Rodeando a Napoleón y Desgenettes representa la miseria de los pobres enfermos, demacrados y prácticamente desnudos, algunos de ellos atendidos por médicos que visten ropas orientales.

La escena está inspirada en uno de los viajes del emperador durante la campaña de Egipto que tuvo lugar en 1799.

Jaffa fue una ciudad a orillas del Mediterráneo en la que los servicios sanitarios franceses organizaron la asistencia a una gran cantidad de soldados afectados por una epidemia de peste.

La obra es sin duda una pintura encargada por el propio Napoleón como parte de una campaña de autopropaganda que promovió en su acceso al poder absoluto y que el propio pintor pagó con su vida cuando, tras la caída del emperador que le garantizó fama y fortuna, Napoleón, sus obras fueron criticadas por los academicos y terminó suicidándose arrojándose al Sena, donde se ahogó.

Consagración y coronación de Napoleón

Napoleón y el papa en su coronación
Jacques Louis David. 1807. Óleo sobre lienzo. 629 x 979. Musée du Louvre. París
Foto: wikimmedia

Este cuadro es obra de Jacques Louis David (1748-1825), pintor de la revolución y posteriormente pintor oficial de Napoleón Bonaparte.

Realizada entre 1805 y 1807, es un cuadro de grandes dimensiones (629 x 979 cm), conservado en el Museo del Louvre de París, aunque podemos contemplar otra copia en el Palacio de Versalles.

La escena reproduce el acto de coronación y consagración que tuvo lugar el 2 de diciembre de 1804 en la Catedral de Notre Dome de París.

A pesar del manifiesto interés de Napoleón por romper con la herencia borbónica, obliga a David a incluir los principales símbolos reales en el cuadro: corona y cetro.

Napoleón se corona a sí mismo, como símbolo de la legitimidad que le ha dado el pueblo para erigirse en el máximo dirigente de Francia, diferenciándose de la monarquía, que lo era supuestamente por la gracia de Dios.

La presencia de altos dignatarios y de la familia Bonaparte se corresponden con los apoyos del nuevo régimen componiendo la nueva nobleza basada en sus propios méritos y no en su herencia o tradición.

Napoleón está de pie y es el único y verdadero protagonista de la escena. Josefina se arrodilla en posición de sumisión para recibir la corona de manos de su marido.

La madre de Napoleón, Maria Letizia Ramolino, contempla la escena desde la tribuna del fondo, a pesar de que no asistió al acto por una disputa con su hijo.

Los hermanos del pintor, Luis y José Bonaparte (pepe botella), aparecen en la parte izquierda del cuadro.

Jacques Louis David se autorretrató en una tribuna encima de la de la madre del emperador.

El papa Pío VII asiste a la ceremonia pero como un mero espectador, sin que se requiera su participación en la ceremonia de consagración y coronación del emperador y su mujer.

Se trata de una obra en la que el arte se pone al servicio de la nueva dinastía napoleónica, disponiendo a su emperador para entrar a la posteridad, como lo demuestra la voluntad del propio Napoleón de teatralizar al máximo la escena, y que tan magistralmente fue capaz de hacerlo David.

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