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Palacio de Larrinaga

El proyecto del Palacio de Larrinaga data de 1901 y es obra del célebre arquitecto Félix Navarro, autor de obras como el Monumento al Justiciazgo o el Mercado Central.

Algo más de 17 años se invirtieron en su construcción. El edificio sigue el esquema arquitectónico y decorativo de los palacios renacentistas aragoneses, con su característico patio interior como elemento de articulación de los espacios interiores del edificio. En este caso se aprovechó este espacio para ubicar la escalera. Seguir leyendo “Palacio de Larrinaga”

Reforma del cine Dorado de Santiago Lagunas

reforma cine doré
Santiago Lagunas. Fermín Aguayo y Eloy Giménez Laguardia. 1947.
Foto: gran enciclopedia aragonesa

El cine dorado de Zaragoza no es uno más de los cientos de establecimientos de exhibición cinematográfica que podemos rastrear en cualquier ciudad del mundo.

Este cine es uno de esos establecimientos que por cualquier motivo fue objeto de numerosas reformas y modificaciones drásticas. Una de ellas, la más importante artísticamente, fue acometida por Santiago Lagunas y otros miembros del Grupo Pórtico como Fermín Aguayo, Eloy Laguardia o Alberto Duce.

La reforma de el cine dorado, establecimiento que comenzó su andadura llamandose cine Doré, fue el soporte en el que este grupo de artistas desplegó toda su creatividad y capacidad artística con pinturas por techos y paredes, en las que dejaron evidentes todos los elementos estéticos de un grupo inspirado en la pintura de los grandes de la vanguardia europea de postguerra, como Paul Klee o Picasso.

La decoración más destacada se localizaba en el vestíbulo, donde los murales despliegan un juego colorista entre el techo y las paredes que se complementan con elementos geométricos de fuertes colores.

A los murales pictóricos se le unieron elementos escultóricos y cerámicas de colores que complementaban a las pinturas y que completaban el extenso y variado catálogo de elementos artísticos de esta reforma.

En las paredes y techos ubicaron lienzos de formas caprichosas llenos de circunferencias de colores rojos y azules que contrastan con triángulos verdes y amarillos. Fueron estos juegos de colores y formas los que generaron unos ritmos dinámicos que desconcertaban a todos los que acudían a ver una película.

Frente a la opulencia y recargamiento del vestíbulo en la sala de proyección había muchos menos elementos decorativos para evitar que los espectadores se distrajeran, acostumbrados como estaban a que estos espacios fueran oscuros y sin decoración.

En la sala habíaa algunos elementos aislados e inconexos que no fueron entendidos por la sociedad de la época, a la que no le gustó la extravagancia y el atrevimiento que demostraron este grupo de artistas en la decoración de este desaparecido cine de Zaragoza.

En 1967 fue remodelado completamente y se eliminaron todos los elementos decorativos de Santiago Lagunas y sus compañeros del grupo pórtico, que hoy apenas podemos conocer por los documentos gráficos que se conservan de la época.

El Castaño de Mariano Barbasán

Mariano Barbasán
Mariano Barbasán. 1921. Óleo sobre lienzo. 50 x 73 Museo del Prado. Madrid
Foto: el poder de la palabra

El Castaño es una obra del pintor aragonés Mariano Barbasán que da mejor idea de cómo fue su obra y su estilo, poco conocidos en nuestro territorio por haber trabajado la mayor parte de su vida fuera de España.

Nacido en Zaragoza y formado en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, tuvo contacto directo con Joaquín Sorolla y Salvador Abril antes de marchar al extranjero, a Roma, donde desarrolló la mayor parte de su obra y su vida.

Este cuadro fue pintado el mismo año que regresó a su tierra para ocupar un puesto en la Academia de Bellas Artes de San Luis en Zaragoza, tras la vacante que dejó Francisco Pradilla.

Aunque inicialmente cultivó el género de la pintura histórica, con obras como “ Pedro III en el collado de las Panizas”, por lo que destacó fue por sus obras costumbristas y paisajes con un estilo marcadamente realista influenciado por el impresionismo y las obras de Fortuny -en el colorismo- y los preimpresionistas italianos.

Tanto para los paisajes como para las escenas costumbristas se inspiró en los pueblos de la campiña romana.

Mariano Barbasán representó a una pastora de ovejas conduciendo su rebaño bajo un castaño centenario, en el que el artista demuestra su capacidad para captar los colores y la luz otoñal con infinidad de matices de color que consigue gracias a pinceladas de color muy breves y con diferentes “cargas” de pintura que le ayudan a generar una textura y aspecto característico del pintor.

El vestido de la pastora se mueve por la acción del viento en la misma dirección hacia la que caminan las ovejas, en lo que es un sutil recurso técnico para reforzar la idea del movimiento de la pastora con las ovejas.

Al fondo vemos un cielo azul en el que se vislumbran ciertos nubarrones que quizá preludian una tormenta que es el motivo por el que la pastora busca refugio.

Esta obra, al igual que las muchas del pintor aragonés nos muestra su maestría para el dibujo, su detallismo y la utilización del color y la luz de forma coordinada para conseguir una representación atmosférica muy limpia y característica de este pintor y una de sus mayores influencias: Mariano Fortuny.

Doña Juana “la loca” de Francisco Pradilla

Juana la Loca por Francisco Pradilla en el Museo del Prado
Francisco Pradilla. 340 x 500 cm. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado. Madrid
Foto: Wikimmedia

Doña Juana “la loca” es considerada una de las obras maestras de Francisco Pradilla (1848–1921) .

Este cuadro de gran formato fue su segundo intento para conseguir la pensión en la Academia de España en Roma. Fue tanto el éxito de la obra que además le otorgaron la Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1878, y una medalla de honor en la Exposición Universal de París de ese mismo año.

Este cuadro es uno de los cuadros históricos más conocidos del arte español y representa una escena del traslado del cuerpo de Felipe el Hermoso desde Burgos a Granada, tras su muerte en 1506.

Cuenta la historia que Juana era una mujer de carácter piadoso y un poco obsesivo respecto a la religión, que en el caso de la relación con su esposo se tradujo en unos celos enfermizos.

En diciembre de 1506, 3 meses después de haber fallecido el entonces rey consorte de Castilla, Felipe el Hermoso, doña Juana decide trasladar sus restos a Granada para ser enterrado en la Capilla Real.

El traslado lo hizo ella personalmente, en pleno invierno, junto a un reducido cortejo de frailes, algunas criadas ancianas y soldados armados, que tenían el encargo de no permitir que ninguna mujer joven de los pueblos por los que atravesaban pudiera acercarse al cadáver de su marido.

Una de las paradas fue en un monasterio. Cuando Juana se dio cuenta de que se trataba de un claustro de monjas ordenó que se sacara de allí el cadáver y que se acampara en pleno campo. Este es el momento que eligió Pradilla para inmortalizar en este lienzo.

En el centro del cuadro vemos a la reina Juana I de Castilla, con evidentes signos del embarazo que estaba gestando, mirando con ojos cansados y enfermizos el féretro de su esposo cubierto con un paño bordado con las armas imperiales.

Al fondo a la derecha vemos el monasterio de monjas.

Se intuye el frío de la meseta en el soplo de viento en la ráfaga que empuja la llama de la hoguera y el manto de la reina.

Los varones de la comitiva permanecen de pie y las mujeres sentadas contemplando a la reina. Al fondo algunos personajes masculinos formando corros de conversación se muestran indiferentes y aburridos ante la esperpéntica escena.

Basílica de Nuestra Señora del Pilar

El Pilar de Zaragoza
Herrera el Mozo. 1681-1961
Foto: Wikimmedia

Según la tradición se trata del primer templo mariano de la cristiandad, ya que fue fundado el día que la Virgen María se presentó a Santiago el Mayor, concretamente el 2 de enero del año 40 de la era cristiana, trayéndole desde palestina un pilar de jaspe que dio nombre a la virgen que hoy día veneramos.

El actual templo tiene su origen en una pequeña iglesia mozárabe del siglo IX, al que le sucedieron otras construcciones, ampliaciones y reconstrucciones, hasta que el virrey de Aragón, Don Juan de Austria, promoviera hacia 1670 la construcción de un templo en estilo barroco.

El diseño del actual edificio fue obra del por aquel entonces arquitecto real Francisco Herrera el Mozo, quién comenzaría las obras en 1681.

En 1730 se amplía el edificio hasta alcanzar las medidas que tiene en la actualidad y en 1765 se culmina su principal aportación interior: la Santa Capilla diseñada por Ventura Rodríguez.

Otras aportaciones fueron las cúpulas que le dan ese aspecto bizantino, que fueron concluidas a finales del siglo XIX, y las torres cuya finalización data de 1961.

Estructura piramidal con la Virgen en lo alto que se dispone cada 12 de octubre para contener las flores que se entregan a la Virgen el dia de la ofrenda
Ofrenda de Flores
Foto: tuitearte

La basílica se articula en tres naves, la central más ancha, atravesadas por siete tramos que descansan sobre gruesos pilares, en los que asientan todas las cúpulas que soporta la techumbre del templo.

En total cuenta con 11 cúpulas con tejas vidriadas de colores verdes, amarillos, azules y blancos. La más grande se ubica en el centro, en la confluencia de la nave central con el tramo central del edificio.

La flanquean dos cúpulas medianas en esta misma nave central y cuatro cúpulas menores rodeando a cada una de estas dos cúpulas.

En los muros laterales se abren capillas laterales cubiertas con cúpulas sobre pechinas y bóvedas rebajadas con linterna.

La Santa capilla está en el extremo Este del edificio, mientras que en el extremo Oeste, y a los piés del altar mayor, encontramos un magnífico coro tallado por Esteban de Obray, Juan de Moreto y Nicolás Lobato entre 1542 y 1548

Se trata de una sillería de tres hileras con un total de 138 sitiales dispuestos en forma de grada, en cuyos respaldos se despliega uno de los programas iconográficos en mediorrelive dedicados a pasajes de la historia de la Virgen María y la Pasión de Cristo más completos del renacimiento español.

Las decoración de la fachada Sur, la que da a la plaza de las catedrales, es de época reciente. Se trata de un proyecto de Teodoro Ríos, que se ejecutó a mediados del siglo XX.

Teodoro Ríos intentó con esta nueva aportación romper la monotonía del muro adosando enormes pilastras de orden gigante en todo el perímetro, y que interrumpe enmarcando los pórticos de acceso en frontones triangulares sostenidos por columnas gigantes de orden corintio.

Santa Capilla del Pilar

Templete que alberga la reliquia que trajo la Virgen a Zaragoza
Ventura Rodríguez
Foto: Wikimmedia

La santa Capilla del Pilar de Zaragoza es un templete dentro de otro más grande, la Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

El diseño del templete que alberga la reliquia de la Virgen que se venera, un columna de Jaspe que supuestamente trajo la Virgen desde Palestina cuando se presentó a Santiago el Mayor y su grupo de convertidos a orillas del río Ebro.

El diseño original es de Ventura Rodríguez, que por aquel entonces trabaja para la corte de Fernando VI en Madrid, donde ejecutó con gran maestría la decoración de la capilla del Palacio Real de Madrid.

Ventura Rodríguez tuvo en todo momento en cuenta la disposición de la columna, sobre la que se encontraba la talla del siglo XV que representa a la virgen con el niño. Cuenta la leyenda que la Virgen dijo a Santiago que esta columna quedaría como símbolo de su presencia en ese lugar, y que no debían moverla de donde se encontraba.

El problema con el que se encontró el arquitecto fue que la columna estaba ladeada y que se esta forma sería muy costoso poder centrar la atención sobre ella.

Para “salvar” estos condicionantes pensó en un templete de planta ovalada centrado entre las naves de la Basílica.

Bajo la capilla, una cripta alberga los restos de ilustres personajes de la historia de Zaragoza, como Palafox y otros.

Todos los materiales con los que se confeccionó la estructura de la Santa Capilla son materiales nobles, principalmente mármoles y jaspes de diferentes colores.

Divide el frontal de la capilla en tres partes: la parte de la derecha en la que se encuentra el camarin de la Virgen del Pilar, y la parte central e izquierda que decoró con sendos grupos escultóricos: la venida de la Virgen en la parte central y Santiago con su grupo de 7 convertidos en la parte de la izquierda.

La talla de la venida de la virgen

Labrada íntegramente en mármol de Carrara, completa su ornamentación con los resplandores de bronce dorado que emergen de detrás del grupo escultórico. La disposición del conjunto es de tal manera que parece estar avanzando hacia el espectador. Representa a la Virgen rodeada de ángeles que desciende hacia el espectador, al tiempo que gira su cabeza para hacia el relieve de Santiago Apóstol y con su brazo señala la columna sobre la que está la imagen de la Virgen.

Grupo escultórico de Santiago y los Convertidos

También materializado en mármol de Carrara, se encuentra a la izquierda del altar. Representa a Santiago el Mayor y los siete convertidos a los que se apareció la Virgen Indalecio, Eufrasio, Tesifonte, Torcuato, Hesiquio, Cecilio y Segundo. Todos los personajes contemplan la venida de la Virgen María a Zaragoza.

Ambos grupos fueron tallados por el taller de Ramírez de Arellano, que supo dar a la composición una solidez y un equilibrio entre las expresiones de los rostros de las figuras y la disposición de las telas y túnicas, procurando que el resultado sea a la vez decoroso y efectista.

El Camarín de la Virgen

Es sin duda a parte más importante de la Santa Capilla, el punto de convergencia de todos los fieles y todas las miradas, así como el punto en torno al cual se organiza toda la decoración y el programa iconográfico de la capilla.

La imagen de la Virgen sobre la Santa Columna se ubicó en el interior de un camarín de plata con un fondo de mármol verde de la isla de Tinos tachonado de estrellas, conformadas con joyas proporcionadas por los devotos.

Sobre el dosel de plata del camarín, una imagen de San Miguel en plata y con incrustaciones de marfil, flanqueado por sendos ángeles de plata con candelabros en los brazos y que fueron donados por Felipe II.

El interior del templete está recubierto de estuco dorado en las cubiertas perforadas que permiten ver las pinturas de Antonio González Velázquez en la cúpula que cubre la Santa Capilla.

Cúpula Regina Martyrum de Francisco de Goya

Cúpula de Goya pintada por Francisco de Goya
Francisco de Goya. 1780. Basílica del Pilar de Zaragoza
Foto: galeria de zaragoza turismo

Esta cúpula, pintada por Francisco de Goya, es sin duda el más conocido de todos los frescos que decoran las techumbres de la Basílica del Pilar de Zaragoza.

El cabildo Zaragozano encargó a Francisco Bayeu asegurar la unidad estilística de todas las bóvedas que rodeaban a la que había sobre la Santa Capilla y que había sido pintada por Isidro González Velázquez en xxxx

Bayeu eligió a Goya y a su propio hermano Ramón Bayeu para ejecutar los encargos.

En 1790 el cabildo recibió todos los bocetos de la decoración, incluidos los de la cúpula en la que Goya representó a la “Santísima Virgen María Reina de los Mártires”.

Goya representó a la Virgen María aparece rodeada de ángeles, Santas y Santos Mártires. La escena se desarrolla en un espacio celestial simulado y repleto de nubes, que ilumina con una luz anaranjada que incide en lo sobrenatural de la escena.

Goya pretende eliminar la arquitectura para que el espectador, al elevar su mirada hacia la cúpula, contemple el cielo, presidido por la madre de Dios como reina de los mártires de la cristiandad.

Desde el punto de vista conceptual el proyecto gustó mucho al cabildo, que tuvieron más reparos en otros temas, como la materialización formal de la obra.

Goya planteó una novedad que no gustó al cabildo: la forma de pintar del genio aragonés. Pintaba a grandes brochazos componiendo grandes manchas de color en un dibujo impreciso que daba la sensación de estar sin terminar.

Las largas y empastadas pinceladas conforman unas figuras apenas esbozadas que no necesitan de gran definición para ser percibidas por los fieles. Esto no gustó nada al cabildo, que al subir a los andamios para comprobar el estado de las pinturas pensaron que estaban sin acabar.

Pechina

Además Farncisco Bayeu no quiso aprobarle los bocetos para las pechinas, en las que representó las virtudes fe, fortaleza, caridad y paciencia.

Estas desavenencias con el cabildo y con su cuñado provocaron gran desasosiego a Goya, que marcha de nuevo a Madrid, harto de sentirse inferior a la figura de su cuñado, un pintor artísticamente muy inferior a él.

La forma de pintar libre y rápida centrada en la iluminación y el color más que en el dibujo perfecto y la composición estaban demasiado alejadas de los gustos clasicistas de la época y del carácter conservador y provinciano del cabildo Zaragozano.

Venida de la Virgen del Pilar de Pablo Serrano

venida de la virgen
Pablo Serrano. 1969. Piedra Caliza. Fachada Sur de la Basílica del Pilar
Foto: Wikimmedia

Este relieve, materializado por el escultor turolense Pablo Serrano en 1969 es la aportación más moderna que se ha hecho a las obras y decoración de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

Fue colocado en el lugar que estaba destinado a un retablo con el mismo tema, pero con un estilo y una factura mucho menos moderna, proyectada por  el escultor Antonio Torres.

El relieve representa la escena de la venida de la Virgen del Pilar aorillas del Ebro, donde estaba Santiago Apóstol con su grupo de convertidos.

A diferencia de lo que todavía creen algunas personas, la virgen del Pilar no se apareció, sino que vino personalmente a Zaragoza trayendo consigo la coumna de jaspe que hoy veneramos.

La tradición recoge que tras la muerte y ascensión de Cristo a los cielos, los apóstoles marcharon a predicar los evangelios por todos los confines del mundo. Hacia el año 40 d.c. el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España tras obtener una bendición especial de la Virgen María por ir a evangelizar una zona pagana.

Cuenta la leyenda que Santiago predicó a las afueras de Zaragoza varios días. Con un nutrido grupo de “convertidos” predicaba por las orillas del Ebro cuando la noche del 2 de Enero del año 40 escuchó las voces de unos ángeles que cantaban glorias a la virgen, que les acompañaba.

La virgen pidió a Santiago que se levantara en aquel mismo lugar una iglesia, en torno al pilar de jaspe sobre el que estaba la Virgen, y que se había traído desde Palestina, antes de regresar a Judea, habiendo ordenado consagrar la iglesia a Santa María del Pilar.

La composición de la obra la hizo adoptando un esquema parecido al cuadro de El Greco, “El entierro del conde de Orgaz”. Este esquema consiste en distinguir dos partes: la superior destinada al ámbito celestial y la inferior donde representa el ámbito terrenal.

En la parte superior representa a la virgen sobre el pilar blanco en el interior de una mandorla mística configurada por la apertura del cielo, en la que encontramos representaciones de ángeles y querubines. En esta parte superior predominan las superficies lisas y los medio y bajo relieves, que dan sensación de mayor luminosidad.

La parte inferior la reserva para representar a Santiago apóstol en el centro y portando su bastón, con la calabaza y la concha de peregrino como elementos iconográficos diferenciadores.

En esta parte inferior predominan las figuras de altorrelieve, algunas de las cuales casi llegan al bulto redondo, que generan grandes claroscuros y provocan un fuerte contraste con la parte superior. Una representación de l muralla de Zaragoza serviría como elemento divisor de ambas escenas.

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